Katherine y yo
Kat y yo
Sección titulada «Kat y yo»📅 Jueves, 1 de julio de 2021 | 🕙 22:34 | 📍 Odenton – Habitación de Kat
Sección titulada «📅 Jueves, 1 de julio de 2021 | 🕙 22:34 | 📍 Odenton – Habitación de Kat»La habitación está en silencio.
No un silencio incómodo.
Todo lo contrario.
El tipo de silencio que aparece cuando dos personas están exactamente donde quieren estar.
Kat está sentada en la cama mirándote.
Los nervios siguen ahí.
Pero no son miedo.
Son expectativa.
Ilusión.
La sensación de estar a punto de vivir algo importante.
Y entonces se lo dices.
No con rodeos. No como quien prepara el terreno para algo incómodo. Lo dices con la misma naturalidad con la que has hablado de todo lo demás esta noche.
Que no es solo el dolor. Que no es solo el “para si te duele”. Que esto -todo esto- funciona mientras a los dos os siga pareciendo bien. Y que en cualquier momento, por cualquier razón, si deja de parecerle bien, solo tiene que decirlo. No hace falta que duela. No hace falta que haya pasado nada malo. Basta con que ya no quiera.
Tell me if it stops feeling good.
No lo dices como una advertencia. Lo dices como una promesa: que su comodidad, su deseo, su ganas de estar ahí, son más importantes que cualquier otra cosa que pueda pasar esta noche.
Kat te escucha en silencio. Procesando. Y cuando terminas, te mira de esa forma que ya empiezas a conocer -la mirada de alguien que no está acostumbrada a que le pongan las cosas tan fáciles.
Luego sonríe. Con ternura.
Katherine Walker) “I’ll tell you, yes. Relax.”
Luego ladea la cabeza.
Katherine Walker) “Does it really start like this?”
Y añade, genuinamente curiosa:
Katherine Walker) “How does it start? Do I just lie down and let you handle everything?”
Tu reacción es inmediata.
You) “Oh, no.”
Niega con la cabeza.
You) “Preferably not.”
Kat se ríe. Y tú también.
You) “That’s basically the recipe for a disaster.”
Katherine Walker) “Then what am I supposed to do?”
La pregunta es sincera. Sin coquetería ni timidez fingida. Es la misma Kat que pregunta cómo funciona un presupuesto antes de firmarlo: quiere entender el proceso antes de meterse en él.
You) “Participate.”
Ella parpadea.
Katherine Walker) “Participate how?”
Tú sonríes.
You) “However you want. Touch me. Talk to me. Tell me if something feels good. Tell me if something doesn’t. Move with me. Laugh at my terrible jokes mid-kiss.”
Katherine Walker) “That’s a lot of instructions.”
You) “It’s not instructions. It’s permission.”
Kat te observa un momento. Procesando.
Katherine Walker) “So I’m not just supposed to lie there.”
You) “God, no.”
Katherine Walker) “Good. Because I don’t think I could.”
Te ríes.
You) “I know. That’s one of the things I love about you.”
Ella sonríe. Pequeñita. Como si la respuesta le hubiera llegado a un sitio que no sabía que necesitaba.
Katherine Walker) “Okay.”
You) “Okay?”
Katherine Walker) “Okay. I’ll participate.”
Hace una pausa. Y luego añade, con una media sonrisa:
Katherine Walker) “But if you fall asleep, I’m telling Emily you snored.”
Tú sueltas una carcajada.
You) “I don’t snore.”
Katherine Walker) “You literally snored this morning.”
You) “That was breathing.”
Katherine Walker) “That was snoring.”
Te sientas a su lado. Todavía riéndote.
Y continúas con calma.
You) “People always seem to imagine these things as if there were some magical starting line.”
Katherine Walker) “There isn’t?”
You) “Not really.”
Kat te observa atentamente.
Y tú le tomas una mano.
You) “The whole point is that we’re together.”
Y sonríes.
You) “If we’re laughing, talking, kissing, getting distracted, talking some more, making terrible jokes…”
Katherine Walker) “Mostly your terrible jokes.”
You) “Mostly my terrible jokes.”
Eso le arranca una sonrisa.
Y continúas:
You) “Then we’re probably doing it correctly.”
Kat parece pensarlo unos segundos.
Katherine Walker) “That sounds suspiciously easy.”
You) “That’s because it is.”
Katherine Walker) “I don’t believe you.”
You) “Honey, you spent half of today watching me recruit people, argue with an admiral and accidentally redesign military accounting.”
Katherine Walker) “Fair.”
You) “This is significantly simpler.”
Ella se acerca un poco más.
Katherine Walker) “You know…”
Sonríe.
Katherine Walker) “You’re absurdly calm.”
You) “I’m happy.”
La respuesta sale tan rápido que casi la sorprende.
Katherine Walker) “Just happy?”
You) “Very happy.”
Le acaricias suavemente el pelo.
You) “I’m in a house with my wife, my girlfriend, my daughters, a refrigerator full of food and exactly zero international crises.”
Katherine Walker) “That last one is temporary.”
You) “Probably.”
Katherine Walker) “Definitely.”
Os reís los dos.
Y poco a poco los nervios siguen desapareciendo.
Porque la conversación continúa.
Como siempre.
Saltando de un tema a otro.
De Annapolis a Emily.
De las niñas a la residencia.
De Luna y Laura a los uniformes absurdos de la Marina.
Y cuanto más habláis, más evidente se vuelve algo.
Que no hay ninguna línea mágica que cruzar.
Ningún momento dramático.
Ninguna transformación repentina.
Solo dos personas que ya se querían profundamente y que están compartiendo una noche tranquila después de uno de los días más felices de sus vidas.
Finalmente Kat apoya la cabeza contra tu hombro.
Y sonríe.
Katherine Walker) “You know what the worst part is?”
You) “What?”
Katherine Walker) “That you were right.”
You) “About?”
Katherine Walker) “Everything.”
Levanta la vista hacia ti.
Katherine Walker) “This is a lot less scary than I thought it would be.”
Y tú le besas la frente.
You) “Good.”
Katherine Walker) “Yeah.”
La sonrisa que aparece entonces es tranquila.
Luminosa.
Y completamente sincera.
Katherine Walker) “Very good.”
Y entonces ocurre.
No hay una transición dramática. No hay un momento en que la conversación se detenga y algo cambie. Simplemente, en algún punto entre una palabra y la siguiente, el silencio se alarga un segundo más de lo necesario. Y en ese segundo extra, todo lo que han estado diciendo - que no hay una línea mágica, que esto es solo estar juntos - deja de ser una idea y se convierte en algo que se siente en el aire entre los dos.
Kat levanta la cabeza de tu hombro. Te mira. Y hay algo distinto en sus ojos ahora. No es duda. No es pregunta. Es el siguiente paso, tomado en silencio.
Se acerca y te besa.
No es un beso de exploración como los de anoche. Es un beso con intención. Más lento. Más deliberado. Sus labios se ajustan a los tuyos como si ya los conocieran, y su mano encuentra tu mandíbula, te sostiene, alarga el contacto un latido más de lo que esperabas.
Cuando se separa, apenas un centímetro, roza tu labio inferior con el pulgar.
Katherine Walker) “Okay.”
Asiente. Para sí misma tanto como para ti.
Katherine Walker) “I’m ready.”
Tú le devuelves el beso. Despacio. Sin prisas. Tu mano encuentra su nuca, los dedos se pierden en su pelo, y el beso se alarga hasta que los dos respiráis al mismo ritmo.
En algún momento, sin que puedas precisar cuándo, tus manos encuentran el borde de su camiseta. Te detienes. La miras.
Ella asiente. Apenas. Pero asiente.
Levanta los brazos y tú le quitas la camiseta. Lentamente. Descubriendo su torso, el sujetador sencillo que lleva debajo, la piel que la luz de la mesilla tiñe de ámbar. No se cubre. Te mira mientras tú la miras, y hay algo en su expresión - una mezcla de vulnerabilidad y orgullo - que te llega al centro del pecho.
Pasas los dedos por su hombro. El tirante. El borde del sujetador donde la piel se vuelve más suave.
You) “Okay?”
Katherine Walker) “Okay.”
Desabrochas el sujetador. Cae. Y por primera vez ves su torso desnudo en la penumbra.
Kat no se mueve. No se cubre. Solo te observa mientras tú la observas, como si estuviera esperando a ver qué piensas, qué sientes, qué va a pasar en tu cara antes de que digas nada.
Tú pasas los dedos por su costilla. Hacia arriba. Su piel se eriza bajo tu yema. Cuando la palma encuentra su pecho, ella cierra los ojos y exhala - no un suspiro, no un gemido, solo el aire que llevaba conteniendo sin saberlo.
Katherine Walker) “Your hands are warm.”
Lo dice en voz baja. Como si fuera un descubrimiento importante.
Tú sonríes. Acercas la cara y la besas donde el cuello encuentra el hombro. Besas su clavícula. El hueco sobre el corazón. Cada beso es una pregunta que ella responde inclinando la cabeza, arqueando la espalda, dejando que tus labios encuentren el camino solos.
Luego te toca a ti.
No aparta la mirada mientras sus dedos encuentran los botones de tu camisa. Los desabrocha uno a uno - con la misma concentración que pone en los informes, la misma atención al detalle. Cuando termina, empuja la tela hacia los lados y pone las palmas abiertas sobre tu pecho.
Katherine Walker) “Oh.”
Sonríe.
Katherine Walker) “I remember you.”
Tú te ríes - una risa pequeña, cálida - y la atraes hacia ti. Piel contra piel. Su torso desnudo contra el tuyo. El calor es inmediato, como si los dos hubierais estado esperando este momento más de lo que estabais dispuestos a admitir.
Os besáis otra vez. Más profundo ahora. Su mano baja por tu pecho, tu estómago, hasta detenerse en el borde del pantalón. Allí se queda un momento. No por duda - porque quiere sentir ese momento antes de cruzarlo.
Tú llevas tu mano a la suya y la guías. Sin prisas. Dejando que ella decida el ritmo.
Ella desabrocha tu pantalón. Tú la ayudas a quitártelo. Luego corres tu mano por su muslo, el borde de sus braguitas, la curva de su cadera.
You) “Can I?”
Ella asiente con una sonrisa suave y sincera.
Katherine Walker) “Of course. But tell me… are you okay? Are you enjoying this as much as I am?”
You) “I’ve never been better. I’m loving every second of it.”
Tú deslizas la tela hacia abajo, y por un momento ella está completamente desnuda frente a ti, bañada en la luz cálida de la mesilla.
No se cubre.
Te mira.
Y hay tanta confianza en esa mirada - tanta certeza de que aquí no va a pasar nada que ella no quiera - que sientes que se te cierra la garganta un momento.
Tú te quitas la ropa que te queda. Te tumbas a su lado. Frente a frente. Los dedos de ella encuentran los tuyos y se entrelazan.
Katherine Walker) “Now what?”
Tú sonríes.
You) “Now we figure it out together.”
Le besas la frente. La nariz. Los labios.
Tu mano recorre su costado, la curva de su cadera, el exterior de su muslo. Sin prisas. Dejando que ella se acostumbre al peso de tus dedos sobre su piel.
Pero no te detienes ahí.
Bajas la cabeza y besas el lugar donde su cadera se encuentra con el muslo. Ella inhala. No dice nada, pero su cuerpo registra el gesto. Besas un poco más arriba. Luego un poco más abajo. Cada beso es una lectura — estás aprendiendo qué partes de su piel la hacen estremecerse, cuáles la hacen quedarse quieta, cuáles la hacen arquearse buscando más.
Encuentras un punto justo detrás de la rodilla que la hace reír. Una zona sensible en el costado, cerca de las costillas, que la hace encogerse. Un lugar en el interior del muslo donde su respiración se detiene un segundo antes de reanudarse más rápido.
No tienes prisa. No estás yendo a ningún sitio. Estás aprendiendo su mapa, calle a calle, curva a curva, con la misma atención que ella pondría en aprender el tuyo. Te toma un tiempo — el que haga falta. Y cada descubrimiento lo marcas con un beso, un roce, una pausa para sentirla responder.
Kat se deja hacer. No entiende del todo lo que estás haciendo — no en los términos en que ella entendería un proceso — pero su cuerpo sí lo entiende. Se relaja allí donde tus labios han estado. Se abre donde tus dedos han pasado. Como si supiera, antes que su mente, que está en buenas manos.
Cuando llegas finalmente a su vientre, apoyas la mejilla un momento y la miras. Tiene los ojos cerrados. La respiración lenta. Una sonrisa pequeña en la comisura de los labios.
Abre los ojos y te encuentra mirándola.
Katherine Walker) “…you’re learning me.”
You) “I am.”
No pregunta por qué. No necesita la respuesta. Pero sonríe — una sonrisa distinta a las de antes. Más profunda. Como si acabara de descubrir que esto no va solo de perder la virginidad. Que va de ser conocida.
Ella hace lo mismo entonces. Sus dedos viajan por tu hombro, tu brazo, el contorno de tu pecho. Está aprendiendo tu cuerpo con las manos — pero ahora lo hace distinto. Ahora sabe que tú también has hecho el recorrido. Que esto no es un examen unidireccional. Que es un intercambio.
Tu mano baja hasta el interior de su muslo. Te detienes allí. La miras.
Katherine Walker) “Keep going. Please… keep going, Nacho.”
Es un permiso. Dado con una voz tranquila, sin miedo.
Tus dedos encuentran el calor entre sus piernas. Kat contiene la respiración un momento. Exhala lenta cuando tu mano se posa donde todo empieza.
Está húmeda. No mucho, solo lo suficiente, como si su cuerpo también estuviera aprendiendo.
Pasas los dedos con suavidad, sin prisa, dejando que se acostumbre a la sensación antes de profundizar. Ella cierra los ojos. Su frente encuentra la tuya.
Katherine Walker) “That’s…”
Tu dedo se desliza despacio, trazando un camino que ella no conocía. Su boca se abre ligeramente. No dice nada más.
You) “Good?”
Katherine Walker) “Different.”
Suelta una risa pequeña, nerviosa, feliz.
Katherine Walker) “Good different.”
Pero no se queda solo en eso. Hay una pausa. Y luego su mano baja hasta tu muñeca y la toma, guiándote. Sin palabras. Solo el gesto de querer entender cómo funciona esto, cómo se hace, cómo se siente cuando tus dedos se mueven de una forma concreta.
Tú la sigues. Dejas que sea ella quien dicte el ritmo un rato - ella decide cuándo presionas más, cuándo te detienes, cuándo vuelves a empezar. Kat cierra los ojos y se concentra como si estuviera leyendo un texto en un idioma que apenas está aprendiendo. Cada movimiento tuyo es una palabra nueva.
Su cuerpo responde antes que su mente. Un pequeño movimiento de caderas cuando encuentras el punto exacto. Un temblor cuando presionas justo ahí. Kat abre los ojos y te mira, como si quisiera confirmar que lo que acaba de sentir era real.
Katherine Walker) “…that.”
You) “That?”
Katherine Walker) “That thing you just did.”
Tú sonríes. Repites el movimiento. Ella exhala largamente, esta vez sin sorpresa, con reconocimiento.
Katherine Walker) “That. Okay. That’s… I like that.”
Lo dice con la misma naturalidad con la que tomaría una nota al margen de un expediente. Como si estuviera catalogando sensaciones. Esto duele. Esto no hace nada. Esto - esto sí, esto guardado para repetir.
Su mano baja entonces. Encuentra tu erección y se queda quieta un momento, como si estuviera procesando la textura, el calor, la realidad de que está tocándote así.
Katherine Walker) “Oh.”
Te mira.
Katherine Walker) “That’s also different.”
Tú sonríes.
You) “Good different?”
Katherine Walker) “…I’ll let you know.”
Pero no retira la mano. La deja ahí, sintiendo, aprendiendo. Sus dedos se mueven inseguros al principio, luego más confiados. Le enseñaste cómo te gusta que te toquen a ti abajo, y ella lo recuerda. Lo aplica. Lo ajusta. Ensaya.
Pero esta vez es distinto. Esta vez hay más peso. Más calor. Más realidad. Sus dedos recorren la longitud, el contorno, la curva. Como si estuviera memorizando una forma.
Katherine Walker) “It’s… softer than I expected.”
Lo dice en voz baja. Casi para sí misma.
Katherine Walker) “And warmer.”
Tú dejas que explore. Que aprenda. Que haga todas las preguntas que su cuerpo necesita hacer antes de seguir adelante. Y ella las hace - no con palabras, sino con el tacto. Con la manera en que sus dedos viajan, dudan, vuelven, presionan, se retiran, vuelven a presionar.
Pasáis un rato así. Descubriéndoos con las manos. Con besos lentos entre medias. Con risas cuando algo sale torpe y pausas cuando algo se siente especialmente bien.
En un momento dado, ella se detiene. Apoya la mejilla contra tu pecho y se queda quieta un par de segundos.
Katherine Walker) “Can I try something?”
You) “Anything.”
Ella se incorpora sobre un codo. Te mira. Y luego baja la cabeza.
Su boca encuentra tu pecho. Primero un beso, justo sobre el esternón. Luego otro, más abajo. Luego la lengua, trazando una línea lenta hasta tu abdomen. No sabe muy bien lo que hace - se nota en la vacilación, en la forma en que prueba un camino y luego otro, como si estuviera buscando una reacción.
La encuentras.
Cuando su lengua roza la zona justo encima de tu cadera, tu cuerpo responde antes de que puedas controlarlo. Un estremecimiento. Un pequeño sonido que se escapa.
Kat levanta la cabeza. Te mira con una mezcla de sorpresa y curiosidad.
Katherine Walker) “There?”
You) “Apparently.”
Ella sonríe. No dice nada, pero vuelve a bajar la cabeza. Y esta vez se detiene ahí. Prueba. Juega. Descubre qué hace que te muevas, qué hace que tu mano se entierre en su pelo, qué hace que digas su nombre en un susurto.
Está aprendiendo tu cuerpo como quien aprende un mapa. Explorando cada calle. Tomando nota de los puntos de interés.
Después de un rato, levanta la cabeza. Tiene el pelo ligeramente revuelto y una expresión de concentración satisfecha.
Katherine Walker) “Okay. I think I’ve done enough research for now.”
Tú te ríes.
You) “Research?”
Katherine Walker) “I’m a very thorough person, Nacho. You know this.”
Y dices que sí, que lo sabes, que es una de las cosas que más te gustan de ella. Y ella sonríe ante eso, ante la normalidad con la que encajas su forma de ser incluso aquí, incluso ahora.
En algún momento, ella se tumba boca arriba. Tira suavemente de ti para que la cubras.
Cuando estás sobre ella - el peso de tu cuerpo sobre el suyo, tus antebrazos a ambos lados de su cabeza - te mira de una forma que no le has visto antes. No es miedo. No es duda. Es entrega. La decisión consciente de dejarse llevar.
Katherine Walker) “I want you.”
Tres palabras. Dicha en voz baja. Con absoluta claridad.
Tú la besas. Y mientras la besas, tu mano vuelve a bajar, y esta vez tus dedos la encuentran más húmeda, más lista. Ella separa las piernas ligeramente. Un movimiento pequeño. Una invitación.
Pero cuando tu mano se posa sobre ella, Kat aparta los labios de los tuyos.
Katherine Walker) “Wait.”
Te detienes al instante.
Katherine Walker) “No, not - not stop. Just… wait.”
Se muerde el labio. Está pensando. Procesando.
Katherine Walker) “I want to see.”
You) “See what?”
Katherine Walker) “You. Me. This.”
Kat baja la mano. Sus dedos encuentran los tuyos allí abajo, y los cubre. Durante un segundo, sus manos están sobre las tuyas, y las tuyas sobre ella, y hay algo en ese gesto - ella guiándote para que te guíes a ti mismo - que es tan puramente Kat que casi te hace sonreír.
Katherine Walker) “Like this.”
Empuja tu mano ligeramente. Cambia el ángulo. La presión.
Katherine Walker) “Right there.”
Tú obedeces. Y ella cierra los ojos. Su mandíbula se afloja. Y durante un par de respiraciones solo existe ese punto de contacto, el lugar exacto donde tus dedos encuentran el suyo, encontrado por ella.
Cuando abre los ojos, hay en ellos una satisfacción intelectual que no esperabas ver en este contexto.
Katherine Walker) “Good. I just wanted to make sure I showed you. So you know.”
Te besa. Rápido. Seguro.
Katherine Walker) “Okay. Now.”
Tú te colocas sobre ella. El peso de tu cuerpo sobre el suyo. El calor de su piel contra la tuya. Sientes su respiración acelerada bajo tu pecho.
You) “Tell me if it hurts.”
Te detienes justo ahí. La miras.
You) “And tell me if it stops feeling good. For any reason.”
No es la primera vez que se lo dices esta noche. Pero ahora, con su cuerpo abierto bajo el tuyo, con el calor de ella rodeándote, la repetición pesa distinto. No es desconfianza. Es cuidado. Es asegurarse de que, incluso en el momento de mayor vulnerabilidad, ella sepa que puede detenerlo todo con una palabra.
Kat te sostiene la mirada. Y asiente. Sin prisas. Sin necesidad de decir nada más.
Katherine Walker) “I know.”
Pero hay algo más. Una pequeña vacilación en su mirada que no es miedo, sino preparación. Como quien se dispone a saltar desde una altura que sabe que puede saltar, pero que nunca ha saltado antes.
Katherine Walker) “How… how does this work? I mean - “
Gira la cabeza. Busca las palabras.
Katherine Walker) “I know how it works. Biologically. I’m not - I’m not asking about mechanics. I’m asking about… me. What do I do? Where do I - “
Su mano se mueve, indecisa, entre tu cuerpo y el suyo.
Katherine Walker) “Do I just… lie here?”
La pregunta es tan sincera, tan vulnerablente honesta, que te das cuenta de que toda su vida - la carrera, los expedientes, la capacidad de navegar situaciones imposibles con calma y precisión - no la ha preparado para esto. Para no saber qué hacer con las manos. Para no tener un protocolo.
Tú apoyas la frente contra la suya.
You) “You do whatever your body tells you to do.”
Katherine Walker) “My body hasn’t told me anything yet. It’s never done this before.”
You) “Then listen. It’ll start talking.”
Ella te mira unos segundos. Procesa. Asiente lentamente.
Katherine Walker) “Okay.”
La punta de tu erección roza la entrada. Kat contiene la respiración.
Y entonces entras.
Despacio.
Muy despacio.
Centímetro a centímetro, sintiendo cómo su cuerpo se abre para recibirte, cómo su interior cede paso a paso, cómo su respiración se detiene y luego reanuda en un suspiro largo y tembloroso.
Ella cierra los ojos. Su mandíbula se tensa un momento. Y luego, justo cuando te detienes a la mitad para darle tiempo, ella exhala y su cuerpo se relaja bajo el tuyo.
Katherine Walker) “Okay.”
Abre los ojos.
Katherine Walker) “Okay.”
Te mira. Y sonríe. Una sonrisa pequeña, de asombro, como si acabara de descubrir que el mundo es un poco más grande de lo que creía.
Katherine Walker) “Keep going.”
Terminas de entrar. Lentamente. Hasta que estás completamente dentro de ella.
El silencio que sigue no es vacío. Es el silencio de dos personas que acaban de compartir algo que no se puede deshacer - y que no querrían deshacer aunque pudieran.
Kat pasa una mano por tu mejilla. Te sostiene la mirada.
Katherine Walker) “Hi.”
You) “Hi.”
Se queda así un momento. Procesando la sensación de tenerte dentro. Sin moverse. Solo sintiendo.
Katherine Walker) “…it’s warm.”
Una pausa.
Katherine Walker) “I mean, I knew it would be warm. But I didn’t know it would be this warm. And - “
Cierra los ojos un momento.
Katherine Walker) “Full. It’s a lot.”
Abre los ojos. Y no hay miedo en ellos. Hay curiosidad. La misma curiosidad con la que examina un documento nuevo, con la que aborda un problema desconocido.
Katherine Walker) “In a good way. I think.”
Se ríe. Bajo. Y tú te ríes también.
You) “You think?”
Katherine Walker) “I need more data.”
Y entonces empiezas a moverte.
Despacio. Sin prisas. Cada movimiento es una pregunta que ella responde con el cuerpo: un arqueo de caderas, un suspiro, los dedos clavándose en tu espalda.
No hay prisa. No hay destino. Solo el ritmo que vais encontrando juntos - ella aprendiendo a recibirte, tú aprendiendo a leerla, los dos ajustándoos el uno al otro en un idioma que ninguno de los dos hablaba hace una hora.
Pero Kat, incluso en esto, es Kat. No se limita a recibir. Observa. Prueba. Ajusta.
Katherine Walker) “What if I - “
Mueve sus caderas ligeramente. Cambia el ángulo. Y de repente su respiración cambia.
Katherine Walker) “Oh.”
You) “Yeah?”
Katherine Walker) “Yeah. That’s - that’s different again. Good different.”
Se queda en esa posición. Moviéndose contigo. Aprendiendo cómo su cuerpo responde cuando ella participa activamente, cuando no se limita a estar ahí.
Katherine Walker) “Okay. So that works.”
Su mano viaja por tu espalda. Encuentra el ritmo. Lo sigue. Lo devuelve.
En algún momento, ella gime. Bajito. Como sorprendida de que ese sonido haya salido de su cuerpo.
Y al instante se queda quieta. Como si hubiera pulsado un botón que no sabía que existía y ahora no supiera si ese botón era correcto.
Aparta la cara. Apenas un centímetro. Pero suficiente para que el ritmo se rompa.
Katherine Walker) “Sorry-”
No es un “sorry” de vergüenza juguetona. Es un “sorry” de verdad. De la que piensa que ha hecho algo mal, que ha soltado un sonido que no tocaba, que en las películas esos gemidos van con movimientos mucho más bruscos y ella apenas está empezando y ya está haciendo cosas que parecen de más adelante.
Tú sientes el cambio antes de que ella termine la palabra. Y no dejas que siga por ese camino.
Te detienes. Apoyas la frente contra la suya. Le sostienes la cara con una mano.
You) “Hey.”
Ella abre los ojos. Te mira. Todavía colorada.
You) “That sound was not a mistake.”
Katherine Walker) “It’s just - “
You) “It’s just your body telling me it feels good. That’s not something to apologize for. That’s something I want to hear.”
Ella te mira un momento. Procesando.
You) “If it feels good, make whatever sound you want. I promise you - “
Sonríes.
You) “- none of them are going to scare me.”
Y entonces la besas. No para cortar la conversación. Para que sienta la verdad de lo que acabas de decir.
Ella responde. Más lenta al principio, como si estuviera saboreando el permiso. Luego más suelta. Y cuando el beso se rompe, suelta una risa pequeña, aliviada, y vuelve a mordete el labio inferior con una confianza que no tenía hace treinta segundos.
Pero esta vez hace algo más.
Carraspea. Juega con tu pelo un momento.
Katherine Walker) “Okay. I want to try something.”
You) “Try it.”
Te mira. Se concentra. Como si fuera a recitar algo en un idioma extranjero.
Y luego gime. A propósito. Conscientemente. No es un gemido natural; al principio suena un poco ensayado, un poco tímido, como si estuviera probando una nota en un instrumento que nunca ha tocado.
Pero al oírse a sí misma, al sentir que el sonido no rompe nada, que el mundo no se acaba, que tú no te asustas ni te ríes de ella - el gemido se vuelve real. Más suelto. Más suyo.
Katherine Walker) “…that.”
Te mira.
Katherine Walker) “That was me. Doing it on purpose.”
You) “I noticed.”
Katherine Walker) “Was it - ?”
You) “It was perfect.”
Ella sonríe. Una sonrisa amplia, de satisfacción. Como si acabase de aprobar un examen que ella misma se había puesto.
Katherine Walker) “Good. Because I think I can do it better.”
Y entonces la besas, y el ritmo vuelve, y esta vez ella no se contiene.
Pero además de no contenerse, experimenta. Cambia la forma en que mueve las caderas. Prueba a apretar las piernas alrededor de tu cintura. Descubre que si arquea la espalda de cierta manera, la sensación cambia - se vuelve más intensa en un sitio, menos en otro. Lo anota mentalmente. Lo ajusta.
No es mecánico. No es clínico. Es su forma de estar presente: con toda su atención puesta en lo que está sintiendo, catalogándolo, entendiéndolo, buscando el camino hacia más.
En un momento dado, sus dedos encuentran tu brazo. Lo recorren. Siguen el movimiento de tu torso mientras te mueves dentro de ella.
Katherine Walker) “Your muscles - “
Pasa los dedos por tu hombro, tu bíceps, el antebrazo que sostiene tu peso junto a su cabeza.
Katherine Walker) “They move differently when you’re - when you do this.”
You) “Different how?”
Katherine Walker) “I don’t know. Different from when you’re - holding something, or reaching for something. It’s - it’s not relaxed, but it’s not tense either. It’s - “
Busca la palabra.
Katherine Walker) “Engaged. Like your body knows exactly what it’s doing even if your mind doesn’t have to think about it.”
Se detiene. Te mira.
Katherine Walker) “That’s fascinating.”
Tú te ríes.
You) “You’re fascinating.”
Ella sonríe, pero no discute. Vuelve a pasar los dedos por tu brazo, siguiendo el movimiento. Aprendiendo.
Y entonces el ritmo cambia.
Se vuelve más profundo. Más seguro. Ella envuelve tus piernas con las suyas, te atrae más cerca, y cuando gimes contra su boca - no fuerte, no teatral, solo el sonido inevitable de que esto se siente exactamente bien - ella se queda quieta un momento.
Pero no de vergüenza.
De descubrimiento.
Porque acaba de oírte a ti. Acaba de sentir que tú también haces esos sonidos. Que tú también pierdes el control un poco. Que ella - ella, que hasta hace una hora nunca había hecho esto - está provocando algo en ti.
No aparta la mirada. Te observa. Te estudia. Y cuando gimes otra vez, esta vez más largo, más involuntario, ella sonríe.
No de triunfo. De conexión.
Katherine Walker) “I did that.”
No es una pregunta. Es una constatación.
You) “Yeah.”
Katherine Walker) “I made you - “
You) “Yeah.”
Se queda callada un momento. Procesando el peso de lo que acaba de descubrir. Que su cuerpo no solo recibe placer. Que también lo da. Que hay un poder en eso, en ser la causa del sonido que acaba de escuchar.
Kat sonríe. No de triunfo. De conexión. Como si hubiera descubierto que el placer no es una cosa que se recibe, sino algo que se da y se devuelve y se comparte hasta que ya no sabes quién está dando qué.
Y en ese descubrimiento hay algo que sus estudios de Georgetown no le enseñaron: que puede hacerte sentir bien. Que no solo está recibiendo. Que está participando. Que su cuerpo, sus movimientos, su calor, están teniendo un efecto real y tangible en el tuyo.
Y eso - saber que te está gustando tanto como a ella - la libera de una forma que ninguna de tus palabras podría haber conseguido.
A partir de ahí, algo cambia en ella.
Sus movimientos se vuelven más intencionados. Más seguros. Ya no pregunta. Prueba. Descubre que si aprieta las piernas un poco más, el ritmo cambia. Que si ella se mueve primero, tú la sigues. Que si se arquea hacia ti, entras más hondo - y esa sensación hace que se le escape un sonido que no ha ensayado. Que es puramente suyo.
No sabes cuánto tiempo pasa. Minutos. Una hora. Lo que sea. El tiempo deja de existir cuando los dos estáis moviéndoos juntos en la penumbra, con la respiración entrecortada, las manos buscándose, las frentes apoyadas la una contra la otra.
En algún momento, ella se detiene.
Katherine Walker) “I think - “
Respira hondo.
Katherine Walker) “I think something is - happening.”
No sabe cómo llamarlo. No tiene el vocabulario. No sabe si lo que está sintiendo es el preludio de lo que ha leído en los libros, oído en conversaciones, visto en pantallas. Pero lo reconoce como real. Como suyo.
You) “Just let it happen.”
Katherine Walker) “I don’t know how.”
You) “You don’t need to know how. Your body knows.”
Ella cierra los ojos. Deja de pensar. Deja de analizar. Deja de catalogar.
Y por primera vez en su vida, Katherine Walker simplemente siente.
Cuando ella llega, es en silencio.
No un silencio frío. Un silencio lleno. Sus dedos se aferran a tus hombros, su espalda se arquea, su boca se abre contra tu cuello en una exhalación larga y temblorosa que es más que un gemido - es rendición, confianza, placer.
Su cuerpo se sacude una vez. Dos. Luego se queda quieto, vibrando, mientras las últimas ondas pasan a través de ella como ondas en el agua después de que algo ha caído.
Abre los ojos.
Te mira.
Y no dice nada. Pero su mirada lo dice todo: ahora entiendo. Ahora sé de qué hablaba todo el mundo. Ahora sé por qué la gente escribe poemas sobre esto.
Tú la sigues poco después. Con su nombre en los labios y el peso de su cuerpo contra el tuyo y la certeza de que esto - esto que acaba de pasar - es más grande que cualquier otra cosa que hayáis compartido hasta ahora.
Durante un largo rato, ninguno de los dos se mueve.
Solo respiráis. Juntos. Con ella debajo de ti, los dedos enredados en tu pelo, el corazón latiendo tan fuerte que podéis sentir el pulso del otro.
Finalmente, ella susurra:
Katherine Walker) “…wow.”
Tú te ríes. Una risa ahogada, feliz, contra su cuello.
You) “Yeah.”
Ella se ríe también.
Katherine Walker) “No, I mean - “
Se queda callada. Buscando palabras que no existen.
Katherine Walker) “That was - I didn’t - “
Se ríe otra vez. Sacude la cabeza.
Katherine Walker) “I don’t have words for that.”
You) “That’s okay.”
Katherine Walker) “I always have words.”
You) “Not for everything.”
Ella te mira. Y asiente lentamente.
Katherine Walker) “No. Not for everything.”
Os quedáis así, enredados, sin prisas por separaros, mientras la respiración vuelve a la normalidad y el mundo exterior empieza a existir otra vez.
Kat pasa los dedos por tu hombro, distraídamente, como si estuviera confirmando que sigues ahí. Pero ahora el gesto es distinto. Ahora sabe el peso de tu cuerpo sobre el suyo. Sabe el sonido que haces cuando algo te gusta. Sabe dónde están los puntos de tu mapa que ha marcado.
Katherine Walker) “…I think I understand now.”
You) “Understand what?”
Ella sonríe. No responde. Pero te besa - lento, cansado, feliz - y tú lo entiendes sin necesidad de palabras.
📅 Jueves, 1 de julio de 2021 | 🕚 23:41 | 📍 Odenton – Habitación de Kat
Sección titulada «📅 Jueves, 1 de julio de 2021 | 🕚 23:41 | 📍 Odenton – Habitación de Kat»Y así, sin prisas.
Sin expectativas imposibles.
Sin intentar parecer expertos en nada.
Simplemente siendo vosotros.
Rodáis juntos hasta quedar de lado, en la misma almohada. Kat entierra la cara en tu cuello. Su mano descansa plana sobre tu pecho, como si quisiera sentir los latidos.
Katherine Walker) “I can still feel you.”
You) “Good or bad?”
Katherine Walker) “Good. Strange. Like my body remembers what just happened.”
Pasa un dedo por tu esternón, despacio.
Katherine Walker) “I didn’t think it would be so - “
Busca.
Katherine Walker) “Mental. I thought it would be all physical. But there was so much - thinking. Processing. Figuring out.”
Te mira.
Katherine Walker) “Is it always like that?”
You) “For the first time? Usually.”
Katherine Walker) “Good. I’d like to do it again now that I know what to expect.”
Te ríes.
You) “Give me a minute.”
Katherine Walker) “I didn’t mean now now. I meant - eventually. When we’re ready.”
Una pausa.
Katherine Walker) “But soon.”
Se ríe ella también. Y luego se queda callada, acurrucada contra ti, con la cabeza apoyada sobre tu pecho y una sonrisa tan enorme que parece incapaz de ocultarla.
Katherine Walker) “Well…”
La escuchas reír bajito.
Katherine Walker) “I can officially say I have experience now.”
You) “Congratulations.”
Katherine Walker) “Thank you.”
Levanta la cabeza para mirarte.
Los ojos le brillan de felicidad.
No de euforia.
No de alivio.
De felicidad.
Katherine Walker) “I liked it.”
You) “Good.”
Katherine Walker) “No.”
Niega inmediatamente.
Katherine Walker) “More than good.”
Se ríe otra vez.
Katherine Walker) “A lot more than good.”
Tú le apartas un mechón de pelo de la cara.
Ella se queda mirándote un momento. Pero esta vez su mirada es distinta. Hay algo nuevo en ella. Algo que antes no estaba. Como si hubiera descubierto una habitación secreta en una casa que creía conocer.
Katherine Walker) “You know what surprised me most?”
You) “What?”
Katherine Walker) “That I wasn’t scared. Not once. I thought I would be. I’ve been - building this up in my head for days. Imagining all the ways it could go wrong. All the things I wouldn’t know how to do.”
Hace una pausa.
Katherine Walker) “But when it was happening, there wasn’t room for fear. There was only - this. Us. Figuring it out.”
Pasa la mano por tu mejilla.
Katherine Walker) “I felt safe the whole time.”
No es “te quiero”. Pero se acerca. Es la confianza que antecede a esas palabras. El terreno sobre el que se construyen.
Tú besas su frente.
You) “You were safe the whole time.”
Ella sonríe. Vuelve a apoyar la cabeza en tu pecho.
Katherine Walker) “Also…”
Parece reflexionar un instante.
Katherine Walker) “You somehow managed to be exactly the same person.”
You) “That was the objective.”
Katherine Walker) “I know.”
Te da un beso rápido.
Katherine Walker) “And it worked.”
La habitación vuelve a quedarse en silencio.
Un silencio agradable.
De esos que no necesitan llenarse con nada.
Al cabo de unos minutos, Kat vuelve a hablar.
Ya medio dormida.
Katherine Walker) “You know…”
You) “Hmm?”
Katherine Walker) “Today was a very good day.”
Piensas en las cartas.
En Annapolis.
En Laura.
En Luna.
En Emily saliendo feliz de Walter Reed.
En las niñas.
En el helicóptero.
En el museo.
En la cubierta del barco.
Y finalmente sonríes.
You) “Yeah.”
Katherine Walker) “Very good.”
Se pega un poco más a ti.
Y unos segundos después añade, con esa sinceridad desarmante que la caracteriza:
Katherine Walker) “I’m really happy, honey.”
You) “Me too.”
Eso parece bastarle.
Porque apenas un minuto más tarde su respiración empieza a hacerse lenta y regular.
Kat se queda dormida abrazada a ti.
Con una sonrisa todavía visible.
Y mientras la noche cae sobre Odenton, la casa permanece en calma.
Emily duerme después de su primer día de residencia.
Las niñas también.
Y por primera vez en mucho tiempo, no hay ninguna crisis esperando al amanecer.
Solo una familia descansando antes de que llegue otro día.